Rodríguez Fabregat, la política diplomática nacional y el elemento social: tres claves para el apoyo uruguayo a la creación del Estado de Israel

13/Nov/2010

Con el estudiante de la Licenciatura en Historia, Alejandro Wajner

Rodríguez Fabregat, la política diplomática nacional y el elemento social: tres claves para el apoyo uruguayo a la creación del Estado de Israel

Por Martín Kalenberg, CCIU

«El diplomático uruguayo Enrique Rodríguez Fabregat fue una pieza clave en la aprobación del plan de partición de Palestina en noviembre de 1947», es una afirmación que se escucha en reiteradas oportunidades en ámbitos judíos y no judíos. Pero, ¿Rodríguez Fabregat fue más lejos de lo que le competía su función o hizo aquello que le encomendó la Cancillería nacional? Entonces, ¿cuál fue el papel que cumplió el Ministerio de Relaciones Exteriores? ¿Hubo factores sociales dentro del Uruguay que influyeron en la actitud pro particionista del gobierno nacional del presidente Luis Batlle Berres?

El estudiante de la Licenciatura en Historia de la Facultad de Humanidades de la Universidad de la República, Alejandro Wajner, de 23 años, investiga éstos y otros temas vinculados a la actuación uruguaya en la votación que consolidó el proyecto promovido, entre otros, por Uruguay para la creación de dos estados (uno judío y otro árabe) en la tierra que, en ese entonces, era la Palestina británica. El trabajo de investigación lo realiza en el marco de un trabajo de aprobación de curso de la asignatura Historia del Uruguay III correspondiente a la licenciatura. Wajner, quien recientemente comenzó la investigación, compartió con el portal web del CCIU los primeros avances de su estudio.

Uno de los componentes de su estudio –explicó– se refiere a los factores sociales que promovieron la postura uruguaya ante Naciones Unidas. El estudiante recordó que en el año ´44 se creó el Comité Uruguayo Pro Palestina (CUPP), un organismo impulsado por el Departamento Latinoamericano de la Agencia Judía pero que «después desarrolló una intensa vida propia» y estuvo conformado por intelectuales, académicos y políticos uruguayos tales como el poeta Carlos Sabat Ercasty, el médico Augusto Turenne y el historiador Celedonio Nin y Silva, entre otros. Esta organización tenía varios objetivos, entre ellos el de «hacer lobby político, publicar declaraciones, proclamas y organizar actos», explicó.

Respecto al papel que jugó la Cancillería recordó que, en en la conferencia de San Remo de 1920, el delegado uruguayo ante la Sociedad de Naciones, Alberto Guani, apoyó y respaldó la Declaración Balfour que establecía el derecho de los judíos a crear su hogar nacional en Palestina. Asimismo, en el marco de la aprobación de la carta fundacional de Naciones Unidas en 1945 el representante uruguayo, Héctor Payssé Reyes, respalda nuevamente las intenciones judías de tener su propio estado, señaló.

Como Rodríguez Fabregat no habrá ninguno. «Ya en 1947 desempeñó un rol axial en la interna de la Comisión UNSCOP, junto a su homólogo guatemalteco Jorge García Granados. En 1948 Estados Unidos presentó un plan de fideicomiso para intentar revertir el plan de partición de Palestina. El estudiante tiene constancia de un documento, del archivo del Ministerio de Relaciones Exteriores, que establece que Fabregat habría irrumpido en una reunión sobre el asunto para manifestar su desacuerdo con la propuesta estadounidense. Sucede que el diplomático uruguayo “estuvo dispuesto a trascender las directivas que le dieron en Cancillería”, explicó Wajner.

«Por tanto, la posición uruguaya se gestó en 1920, cristalizó en 1944, fue reafirmada en 1945 y fue definitivamente impulsada entre 1947 y 1948», concluyó.